REFLEXIONES EN EL FIRMAMENTO: SER COMO DE NIÑO

Cuando era un niño, en un momento de mi existencia la imaginación me tomó por sorpresa y me envolví en sus manos. Tales manos formaron en mi mente, prodigio de Dios entregado a este humilde servidor, un sin fin de maravillas que entre cálidos juegos, crearon una realidad... mi realidad.

Desde un poblado hasta una ciudad, desde un país a un continente... de un mundo a un universo complejo. Y sí, aún siendo un niño.

Crecí y, pese a dejar encajonados juguetes y cualquier vestigio de tal hermosa infancia. Algunas de esas realidades me acompañaron y me acompañan actualmente. Sí, aunque haya dejado de ser un niño.

Y es en este punto donde me he dado cuenta que, así como de niño fusioné mi vida con la imaginación para concebir una realidad, así ahora es válido utilizar la misma ecuación para obtener el mismo resultado: mi realidad.

No la realidad que se apague. No la realidad fatalista, abrumadora y catastrófica. Sino una realidad conforme a la motivación del alma, del corazón. Una realidad tomada de la mano de lo sincero, del amor, del esfuerzo.

Es así como creamos nuestras realidades, sumando nuestra vida a nuestra imaginación (ideas, sueños, proyectos, metas, etc.) para obtener nuestra realidad. Es así como de niños/as logramos concebir una vida adulta plena. Es así, como de niños/as aprendimos por medio del juego, de lo lúdico. Es así, como encontramos la primera ecuación para una vida próspera: ser como de niños/as.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Escrito No. 001: Tus Pasos